Teresa Wüllenweber, nació en el castillo de Myllendonk, Alemanía, el 19 de Febrero de 1833, siendo sus padres el Barón Thedoro Wüllenweber y la Baronesa Elizabeth Lefort. el 20 de Febrero fue Bautizada con los nmbres Maria Teresa Francisca Josefa Elizabeth Constanza von Wüllenweber.  Siendo la mayor de entre las cinco hijas de la pareja. El padre trató de darle la capacitación correspondiente. A la edad de 15 años, Teresa entró en el colegio de las Hermanas Benedictinas en Bélgica. En 1850 regresó al Castillo y ayudó a su madre en las tareas del hogar y su padre en el trabajo administrativo que practicaba el piano y disfrutó de obras de arte. Junto con su madre, visitando a los pobres y enfermos de la zona. La Biblia se convirtió en su estudio favorito.

Tras largos años de búsqueda, descubre que en Alemania se necesitan nuevas fundaciones para enfrentar el Kulturkampf; lucha contra la religión.
Alquila un convento en Neuwerk y con la intensión que sea al servicio de Hermanas Misioneras en  Alemania.

“Cuando oigo hablar sobre las misiones
Experimento en mi interior una verdadera urgencia
Un amor y un anhelo que
De otro modo son desconocidos para mi…”

La gente del pueblo pensaba que el convento debía convertirse en hospital.

Teresa pensaba que debía servir para todo uso bueno, De hecho lo primero que recibió fueron niñas huérfanas y niños pobres. El párroco escribió unos estatutos para que todo funcionara. Teresa insistía en normas conventuales.
Las jóvenes que llegaban lo tomaban como algo de paso. El alcalde quería que fuera un hospital. Empresarios querían que fuera para sus empleadas en dificultad. O sea que todo el mundo quería intervenir según sus propias necesidades.
Desde Suiza, las Hijas del Divino Amor, hicieron un contrato de colaboración, pero hubo de romperse, También, estuvo en negociaciones con el Verbo Divino (Arnold Janssen), misioneros, pero tampoco llegó a un termino.  Hasta este momento han pasado  los 50 primeros años de vida de Teresa, aunque ella veía que “el hecho de que sus esfuerzos fueran compensados con un modesto resultado, era una prueba difícil y humillante, que aceptaba como la voluntad de Dios”.

El 12 de abril de 1882 leyó una nota en una revista con el siguiente contenido: “Sociedad Apostólica Instructiva (SAI): fundada en Roma por Juan Bautista Jordán con dos sacerdotes: Bernhard Lüthen y Friedrich von Leonhardi. El propósito: extender, proclamar y fortalecer la fe católica en todas partes del mundo en el espíritu de los Apóstoles. 

 El Padre Jordán visitó a Teresa el 4 de julio, ella escribio: “Me dio la impresión de ser un humilde, verdadero, celoso apóstol (se quedó tres días) mi primer y único deseo es pertenecer a esta Sociedad siempre más estrechamente hasta mi muerte. Amado Dios, ¡gracias a ti por siempre!” 

A los pocos días escribió la siguiente poesía con la melodía latina de “O Sanctissima”:

“Oh santa, venerable única Sociedad!
Apostólica, celosa por las almas, noble Sociedad!
Crece firmemente, multiplícate,
difúndete por todas partes!
abarca y renueva el universo!
Atrae hacia ti pastores de almas, atrae maestros, educadores,
mujeres consagradas -Oh, condúcelos y guíalos a todos ellos!
Recristianiza la patria; evangeliza a los infieles;
protege a los niños huérfanos …”-

5 sep de 1882:
 Teresa Von Wüllenweber hace sus primeros votos: “Por la presente prometo, con pleno conocimiento de lo que estoy haciendo, obedecer al P. J. B. Jordán, Fundador de la Sociedad Apostólica Instructiva, en todo lo que es conforme a la ley y vivir en espíritu de pobreza, como también de acuerdo a la santa castidad. A través de este compromiso mío me propongo comprometerme con el P. Juan Bautista Jordán provisionalmente por un año a ser contado a partir de la fecha de hoy.”

Fundación Santa Bárbara en Neuwerk. Radicalidad de Teresa:
“El día 6… ante notario, di mi convento y las tres casas a la Primera Orden, a los tres Fundadores”.

Y trabaja distribuyendo la revista “Missionär” = El misionero, otras publicaciones, así como la Liga Angélica con niños y vendiendo “piedras de construcción”, para recaudar fondos.

En mayo del 1883 Jordán visita Neuwerk, anima a las Hermanas, y Teresa escribe “Hice votos perpetuos”.

En Neuwerk sigue trabajando durante unos años hasta que Jordán la llama para ir a Tívoli, cerca de Roma para comenzar con la actual rama femenina de las Salvatorianas. Se desprende fácilmente de la casona de Neuwerk y sale con ánimo para Roma el 21 de noviembre de 1888.

“La congregación de las Hermanas será grande, si está cimentada en la cruz, no desistan, el Señor ayuda”, les escribió Jordán.

Llegada a Roma con varias candidatas de Munich que se incorporaron en el trayecto, se prepararon con unos retiros para recibir el hábito el 8 de Diciembre, quedando fundadas las salvatorianas. Teresa von Wüllenweber, cambió su nombre por María de los Apóstoles. En total eran 5 Hermanas. Jordán les invitó a ser santas.

El 25 de marzo del 1889, con dispensa especial, pudo hacer la Madre María sus votos perpetuos, por su preparación y porque estaba destinada a ser Madre Superiora.
Escribe en su diario:

“Debo estar muy agradecida, porque mi vida está completa con el fin de vivir enteramente una nueva vida hasta la muerte para darme totalmente a la Sociedad, venga lo que sea. Hacer todo de acuerdo al espíritu del Fundador”

Durante los primeros meses no tuvieron grandes dificultades económicas, pues el padre de María vendió los muebles de Neuwerk y otras pertenencias y pudo seguir ayudando a su hija.

En estos primeros momentos el P. Bernhard Lüthen era el confesor ordinario de las Hermanas, dándoles a la vez conferencias sobre la santa regla y clases de italiano. Los padres Otto y Thomas también ayudaron mucho. A finales de 1890 podían salir algunas Hermanas como misioneras para Assam, en la India, a fin de acompañar a los padres que ya llevaban allá unos meses. María estaba contenta por ello, dado su espíritu misionero.

El tiempo en Tívoli era dedicado especialmente a la formación y al apostolado con los niños y niñas y los mas  pobres de la localidad.
Bastantes Hermanas estuvieron enfermas y algunas murieron. La casa se llenó con más de 50 candidatas. Era hora de pensar en ir a fundar a Roma (lo cual estaba prohibido por el momento).
En 1893 son enviadas 3 Hermanas muy jóvenes a Ecuador. La experiencia les dicta que deben prepararse mejor como maestras, y se funda una institución para ello. Entra el tifus, terrible enfermedad, en la casa y mueren varias Hermanas jóvenes. Varias tienen que salir de Tívoli para no contagiarse y es el momento de ir a Roma, aunque no son aceptadas de forma definitiva en la ciudad.

Se comenta de ella, que en el trato con las jóvenes fue siempre amable, y que la trataban como una compañera más que como una superiora.

“La superiora debe ser como un saco cargado sobre un asno, que no le importe si la suben o bajan, así debe ser una superiora. Si le dan el cargo o se lo quitan, debe ser lo mismo para ella”.

En 1894 se pueden establecer de forma definitiva en Roma, además de las propias tareas de formación, se dedican a dar catequesis en una parroquia cercana y a atender a menesterosos en un centro cercano.

El 30 de mayo del 1895 son enviadas las 3 primeras Hermanas a Estados Unidos. Fueron creciendo tanto que era difícil encontrar trabajo para todas en Roma.

Testamento de la Madre María:

“Espero confiadamente
que mis buenas hermanas orarán mucho por mi
y continuarán trabajando con santo celo
por la propia santificación, deseosas de hacer al prójimo el verdadero bien
adheridas al espíritu del Fundador
de la Sociedad del Divino Salvador”. (antes de 1903)

Por ese entonces ya eran más de 150 religiosas, y habían sido reconocidas oficialmente en Roma, y M. de los Apóstoles escribe:

“Las cosas ahora han cambiado, querida. Algunas veces llegan veinte cartas en un día y necesitan respuesta. Puesto que nuestra Congregación ha crecido, también debe crecer nuestro espíritu de sacrificio y un verdadero amor interior debe unirnos estrechamente, de modo que ni la desconfianza ni el resentimiento se arraiguen entre nosotras”.

En diciembre de 1905, a pesar de su edad y sus achaques fue reelegida como Superiora General por unanimidad, queriendo mostrar así el amor hacia ella y la unidad Congregacional.

El 25 de diciembre de 1907, fiesta de Navidad, muere rodeada de Hermanas y de Hermano, Padres Salvatorianos en gran paz.
Fue beatificada el 13 de octubre de 1968 y su fiesta litúrgica se celebra el 5 de Septiembre.